“Dependemos principalmente de que nuestros clientes no lo pidan para tenerlo dentro del portafolio de proveeduría que vamos a estar seleccionando, para los componentes que ellos nos piden, a raíz de todos los cambios que ha habido en el entorno global”, mencionó.
Considerando que son componentes muy especializados y algunos no son exclusivos de la industria automotriz, estimó que cerca del 80 por ciento de la proveeduría de ITT es de Europa.
Landero indicó que uno de los componentes que busca localizar en la región de Norteamérica son los soportes de las balatas.
“Los principales componentes que necesitamos tener localizados por el tema de contenido, son los vasos de metálica de soporte que lleva la balata, estos componentes principalmente deben de tener un proceso”, explicó.
También busca localizar el antivibrador, un componente hecho a base de acero y hule, con un proceso de estampado.

Y es que, la principal restricción que ha detectado en la proveeduría de Norteamérica es que muchos ven como una imposición el cumplimiento de los sistemas de gestión.
Landero recomendó tener todas las certificaciones que le agreguen valor al producto, como en temas de impacto ambiental.
“CTPAT, OEA, parámetros que no solo aplican para Estados Unidos, que tengan el enfoque de seguridad en tecnologías de la información”, abundó.
Al mismo tiempo, recomendó a la proveeduría nacional, tener mayor apertura a ofrecer soluciones.
“Hoy en día están utilizando más la mentefactura, es decir, están desarrollando tecnología, para proveer servicios que además ofrecen soluciones. Como usuario nos pueden ayudar a resolver problemas antes de que lo solicitemos, lo cual agrega un valor agregado adicional y los vuelve parte de una cadena de valor, que al final el cliente, es el que va a decir si vale la pena o no, pagar esos servicios”, dijo.
Para concluir, destacó la importancia de que la proveeduría tenga una solidez financiera, para poder sumarse a cadenas de valor como la de ITT.
“Es importante que dentro de las organizaciones consideren dar una mayor cantidad de crédito posible desde su estrategia inicial, es un beneficio final porque les permite tener un flujo más planeada”.