Actualmente, la empresa tiene dos plantas en México, una se ubica en Córdoba, Veracruz y la segunda en Apaseo El Grande, Guanajuato. Pero se prevé que en el tercer trimestre de 2026 se inaugure una fábrica en Monterrey, en donde producirá plástico de grado alimenticio y grado automotriz.
“Nosotros somos un Tier 2 y generamos las piezas plásticas, los Tier 1 son los que hacen los sistemas, ellos ya venden el sistema completo, nosotros vendemos parte de ese sistema. Estamos certificados en la IATF. La nueva planta será igual a las otras dos”, subrayó.
Ante este crecimiento, es que Fischer busca desarrollar a nuevos clientes, para lo cual necesita de la proveeduría nacional.
“Buscamos proveeduría para desarrollar nuevos clientes automotrices, la industria automotriz no solo demanda piezas, demanda una caja, una tarima, resina, demanda transporte, es bien diferente a los negocios convencionales que hay en México, los negocios industriales en México, de la industria automotriz es diferente”, dijo.

Derivado de que en la trazabilidad y en la cadena de suministro, se debe de tener las mismas responsabilidades, es necesario que los proveedores interesados en suministrar a Fischer cuenten con certificación ISO e IATF en algunos casos.
En el proceso de selección, “primero, nos muestran sus alcances, revisamos factibilidades, obviamente se firma un contrato de confidencialidad y después presentamos una primera propuesta comercial y de ahí vemos qué tan competitivo pudiera ser un proveedor”, detalló el comprador.
Por último, destacó la importancia de abrir las puertas a la proveeduría nacional y dar la oportunidad de incorporarse a las grandes cadenas de suministro.
“Que les den la oportunidad a más proveedores mexicanos y nosotros como empresas mexicanas tenemos no solo personal calificado, sino empresas certificadas que realmente tienen un desempeño muy alto”, finalizó.