Redefiniendo el futuro energético en México
La transición energética se trata de garantizar bienestar, desarrollo industrial y oportunidades para millones de mexicanos
México atraviesa una etapa decisiva en la evolución de su sistema energético. La creciente demanda de electricidad, el desarrollo industrial impulsado por el nearshoring y los compromisos ambientales internacionales han colocado a las energías renovables en el centro de la estrategia nacional para garantizar un suministro confiable, competitivo y sustentable.
Durante su participación en la Feria de Energía e Innovación para la Transformación y el Bienestar, organizada por la Secretaría de Energía (SENER), la directora general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Emilia Calleja Alor, destacó que el país vive una transformación histórica que busca equilibrar crecimiento económico, soberanía energética y sostenibilidad ambiental.
“Bajo el liderazgo de la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, México hoy vive una profunda transformación en materia energética”, afirmó la titular de la CFE.
La modernización del Sistema Eléctrico Nacional representa uno de los pilares de esta transformación. De acuerdo con Calleja Alor, el gobierno federal impulsa un plan de expansión sin precedentes que contempla inversiones por 30 mil millones de dólares durante el actual sexenio. Este esfuerzo incluye el desarrollo de 58 proyectos estratégicos, la construcción de 138 líneas de transmisión y 249 subestaciones eléctricas distribuidas en todo el territorio nacional.
La expansión de la infraestructura energética resulta fundamental para acompañar el crecimiento industrial que experimentan diversas regiones del país. Nuevos parques industriales, centros de manufactura avanzada y proyectos tecnológicos requieren una red eléctrica más robusta, eficiente y resiliente.
Sin embargo, el verdadero cambio estructural ocurre en la matriz energética. México avanza hacia un modelo que incorpora cada vez más fuentes renovables, aprovechando su enorme potencial solar, eólico, geotérmico e hidroeléctrico.
Actualmente, las energías renovables representan cerca del 26% de la capacidad instalada nacional, una cifra que refleja el avance de la transición energética y la creciente integración de tecnologías limpias al sistema eléctrico.
Uno de los principales desafíos de esta evolución consiste en garantizar la estabilidad de la red ante la variabilidad natural de fuentes como el sol y el viento. Para ello, la CFE impulsa la incorporación de sistemas de almacenamiento con baterías a gran escala y tecnologías avanzadas como los sistemas STATCOM, capaces de estabilizar la red eléctrica en tiempo real.
Transición
La transición energética no sólo responde a objetivos ambientales. También representa una estrategia de competitividad para México. La disponibilidad de energía limpia se ha convertido en un factor determinante para atraer inversiones de sectores como el automotriz eléctrico, semiconductores, centros de datos, manufactura avanzada y tecnologías digitales.
En este contexto, el acceso universal a la energía sigue siendo una prioridad nacional. La cobertura eléctrica del país alcanza actualmente el 99.7%, superando ampliamente el promedio mundial de 91.3%.
La visión de largo plazo apunta a consolidar un sistema energético capaz de responder simultáneamente a los desafíos del crecimiento económico, la seguridad energética y la protección ambiental. La expansión de las energías renovables, acompañada por nuevas tecnologías de almacenamiento, digitalización y transmisión, será clave para construir un México más competitivo y sostenible.
Al final, la transición energética no se trata únicamente de generar electricidad de manera más limpia. Se trata de garantizar bienestar, desarrollo industrial y oportunidades para millones de mexicanos.
Como concluyó la directora general de la CFE, el objetivo es construir “un Sistema Eléctrico Nacional confiable, justo, seguro y consistente, capaz de sostener el presente y de honrar el futuro”.